Nuevo. Bloque I: Lenguaje, lengua y comunicación oral
Niños azules y niñas rosas
El lenguaje es la capacidad del ser humano para pensar y expresar sus sentimientos e ideas, con intención comunicativa mediante el uso de sonidos y palabras, signos y señales, que se utilizan para la comunicación oral o escrita. Con ello, el lenguaje permite al ser humano organizar y reducir su entorno al dotarlo de nombre y de significado, llegando a ser un elemento cultural de una determinada comunidad. No obstante, aunque todo ser humano tiene la capacidad de utilizar el lenguaje, cada comunidad utiliza una lengua determinada para pensar y expresar sus sentimientos e ideas.
Un proceso comunicativo se debe encontrar siempre en un contexto o situación conocida para alcanzar la intención comunicativa del lenguaje, pudiendo diferenciar elementos: el emisor, que codifica y transmite una señal o mensaje, a través de un canal, que debe apuntar a un referente (significado) y ser descodificado e interpretado por el receptor.
Para desarrollar el lenguaje oral en un aula de Educación Primaria será conveniente considerar algunas recomendaciones:
·
No descalificar
la actividad de los niños en lo que a lenguaje oral se refiere, valorando el
silencio más que el respeto, la escucha activa y las intervenciones adecuadas.
·
No
interrumpir las comunicaciones espontáneas de los niños con correcciones
propias de un registro formal, ya que tendrán numerosas oportunidades para
ello.
·
Mostrar interés
por aprender de las experiencias reales y más significativas de los niños,
especialmente cuando pertenecen a grupos sociales diferentes.
·
Construir
un ambiente que favorezca las conversaciones: escuchando y hablando,
descubriendo, expresando y compartiendo.
·
Apoyarse
en los recursos mnemónicos de la oralidad.
·
Enriquecer
el vocabulario de los niños mediante la escucha activa de lecturas que respondan
a sus conocimientos previos, necesidades e intereses.
·
Estimular
el pensamiento creativo o divergente, desarrollando diferentes estrategias o
posibilidades para resolver un mismo problema, como puede ser niños azules y niñas rosas.
·
Desarrollar
las competencias metacognitivas en los alumnos, permitiendo convertir toda
experiencia en una oportunidad de aprendizaje.
De esta manera, un debate o diálogo en gran grupo tiene como objetivo ser capaz de plantear, exponer y conocer las diferentes formas de pensamiento que tienen los participantes del grupo sobre un tema determinado; sin concluir necesariamente en una misma idea con la que todo el grupo se encuentre de acuerdo. Asimismo, para plantear una actividad en el aula es fundamental proponer una actividad centrada en las necesidades e intereses de los niños para que sean capaces de mantener su atención, motivación y curiosidad durante todo el proceso de aprendizaje, considerando que el objetivo principal será motivar y desarrollar la expresión oral a partir de la propia experiencia de los niños.
Esta actividad no sólo tiene la finalidad de favorecer el desarrollo del lenguaje y de habilidades comunicativas, también el aprendizaje de valores para el crecimiento personal de los alumnos, como la escucha activa, el respeto, la asertividad o el espíritu crítico. El diálogo en gran grupo comenzará con una experiencia de los alumnos de un aula de 2º de Educación Primaria durante la hora del patio. La mitad de los niños estaban jugando al fútbol y un grupo de niñas querían jugar con ellos también.
Al principio, no dijeron a las niñas que no podían jugar al fútbol con ellos, pero tampoco se mostraron dispuestos a incluirlas en el grupo, los niños propusieron que tomaran unas posiciones determinadas en el equipo. Durante un rato las niñas intentaron jugar con los niños, pero se dieron cuenta de que los niños no las estaban incluyendo en el juego. Ninguno de los dos grupos estaba dispuesto a ceder en el juego, por lo que vinieron a hablar conmigo para quejarse. Cuando pregunté cuál era el problema, las niñas me respondieron que no podían jugar al fútbol con los niños, pero la respuesta de los niños fue mucho más específica. La conclusión de los niños fue que a las niñas no se les daba tan bien jugar como a ellos porque el fútbol era un deporte de niños y que las niñas no iban a aprender a jugar.
Era una situación problemática que comenzaba en las necesidades de los alumnos, por lo que me pareció oportuno crear un espacio de reflexión y de diálogo para los alumnos. Era un tema algo complicado porque no sólo depende de las creencias de cada alumno, sino de la educación y los modelos que recibe en el contexto familiar; sin embargo, es un buen momento para que los alumnos comiencen a dialogar entre ellos para compartir y respetar sus opiniones, y llegar a una solución para todo el grupo, fundamentalmente para que todos puedan jugar independientemente de su sexo o habilidades, e incluso que busquen complementarse entre ellos, desarrollando habilidades nuevas.
Teniendo la introducción del problema, propongo a los alumnos que busquen información o reflexionen sobre lo que consideran que es de niños y lo que consideran que es de niñas o, por el contrario, sobre las razones por las que se puede crear y hacer que ese “algo” sea para niños y niñas; y explicaré la finalidad que tiene esa búsqueda de información o reflexión: realizar un diálogo en gran grupo, en el que tienen que argumentar sus opiniones o creencias en relación al tema principal, para lo que será necesario crear unas normas básicas de comunicación.
Por lo tanto, antes desarrollar esta actividad, haremos una lluvia de ideas en el aula, tratando que cada niño aporte mínimo una idea, aunque se repita (el objetivo es que participe y se sienta incluido), para crear un cartel con un dibujo que acompañe al enunciado de cada una de las normas de comunicación, como pueden ser escuchar y mirar al que está hablando, pensar lo que quiero decir, respetar al otro (sin reírse ni burlarse), no gritar o esperar mi turno.
Va a ser importante trabajar las dificultades de alumna-M para participar en el aula y de alumno-F para no interrumpir el diálogo, por lo que añadiremos a las normas la importancia de que todos participen y de esperar a tener el turno de palabra. Cuando el grupo completo respete las normas preestablecidas, irán consiguiendo puntos, que se acumularán con los de otras actividades para conseguir un vale a elegir con la maestra. Asimismo, se utilizarán las asambleas y actividades lúdicas de expresión oral, origen de las necesidades o intereses de los alumnos para fomentar (no obligar) la participación de alumna-M, incluyendo juegos o cuestiones que requieran aportaciones breves y sencillas con las que se sienta cómoda y segura (no respuestas sí/no), y la escucha activa del alumno-F, recordando las normas de comunicación establecidas por el grupo. Para el alumno-F podría ser beneficioso utilizar el refuerzo positivo, aplicando un premio en la conducta esperada, o el refuerzo negativo, eliminando algo negativo para el niño con la conducta esperada; pero no el castigo, ya que podría verse frustrado y resultar una intervención negativa para alcanzar los objetivos propuestos.
Podremos realizar la actividad fuera del aula siempre y cuando respetemos las normas de comunicación, que se colocarán en un lugar visible para todos. Asimismo, proporcionaré a los alumnos unas pizarras donde puedan llevar escritas las argumentaciones principales de su debate, teniendo en cuenta que los temas generales de este debate podrían ser las diferencias en los dibujos animados, los juguetes, el color de la ropa, los deportes o las habilidades de cada uno, pudiendo responder a las preguntas básicas: ¿cuáles son esas diferencias?, ¿cómo son esas diferencias?, ¿cuándo se dan esas diferencias?, y ¿por qué se dan esas diferencias?
Nuestro papel como docentes durante un debate será fundamental para favorecer el desarrollo de habilidades comunicativas, alcanzando los objetivos que se proponen en la actividad. De esta manera, seremos un apoyo y orientadores para los alumnos, sin dar soluciones por anticipado, dando tiempo y espacio para que los alumnos argumenten sus respuestas y soluciones, mediando ante los conflictos que puedan surgir o si no se respetaran las normas preestablecidas por el grupo.
Esta actividad se evaluará mediante una rúbrica de observación con diferentes criterios de evaluación relacionados con la expresión y la comprensión del lenguaje oral mediante los calificativos: insuficiente, suficiente o sobresaliente, dejando un espacio para observaciones específicas. Algunos criterios de evaluación podrían ser los siguientes:
- Participar en situaciones de comunicación respetando las normas de comunicación: turno de palabra, organizar el discurso, escuchar e incorporar las intervenciones de los demás.
- Integrar y reconocer la información verbal y no verbal de los discursos orales.
- Expresarse de forma oral para satisfacer necesidades de comunicación con vocabulario preciso y estructura coherente.
- Comprender mensajes orales y analizarlos con sentido crítico.
- Utilizar de forma efectiva el lenguaje oral para comunicarse y aprender siendo capaz de escuchar de forma activa y respetar la intervención de los demás.
Finalmente, haremos una pequeña actividad en grupo en la que cada uno pueda expresar cómo se ha sentido durante la actividad, consigo mismo y con los demás, con la que poder realizar una autoevaluación de la actividad docente que demuestre que se ha favorecido el desarrollo del lenguaje, de la expresión y de la comprensión oral, y el aprendizaje de valores para el crecimiento personal.
¿Conseguiremos solucionar nuestro problema?
Conclusiones
Una actividad de
diálogo en gran grupo se considera de carácter espontáneo porque no se pueden
preparar las intervenciones y, aunque suelen ser más libres, se debe utilizar
la idea de “pensar antes de hablar”. No obstante, se debe observar el siguiente
proceso de trabajo para proporcionar a los alumnos un buen modelo de
preparación a la intervención oral.
La elección del tema puede ser impuesto por el maestro o ser de carácter libre, pero siempre se debe pensar en la orientación que se va a dar a la exposición de las ideas. Para ello, se debe tener en cuenta la finalidad de la comunicación y conocer quiénes son los receptores en este acto comunicativo. Los alumnos deberán aprender que una buena expresión oral conlleva investigar sobre el tema para tener unos conocimientos suficientes y adecuados, saber qué quieren transmitir para hacer un guion con el que organizar las ideas y adaptar lo que se quiere decir a las personas que escuchan, y no una mera exposición con palabras rebuscadas sobre temas más complejos. La redacción para el guion no es imprescindible, sino una ayuda para centrar y organizar el contenido que se va a comunicar por lo que, en los primeros cursos de la etapa, cuando los niños son más pequeños y aún les cuesta escribir, se podrían hacer guiones utilizando dibujos que resulten significativos para cada niño, y que puedan ayudarlos de igual manera que unas palabras. No obstante, antes de realizar su exposición, cada niño deberá hacer un ensayo con su guion para identificar errores y poder modificarlos. De esta manera, los niños podrán calmar sus miedos e inseguridades antes de su “actuación”. Finalmente, creo que es muy beneficioso que hagan una autoevaluación de sus sentimientos y capacidades, considerando la pronunciación, el volumen y el tono, la postura, el contenido, el material y la organización y secuenciación de su discurso.
Referencias bibliográficas


Perfecto.
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