Bloque IV: El sistema de la lengua: ortografía y semántica



Tú cuenta, que yo lo escribo

Este bloque de contenidos va a responder a la necesidad de adquirir nuevo vocabulario y una base de conocimientos gramaticales, que favorezca el desarrollo de las cuatro destrezas básicas: escuchar, hablar, leer y escribir, para ser capaces de aplicarlos correctamente al hacer uso de la lengua castellana. En este sentido, la dificultad de la tarea del docente va a residir en ser capaces de obtener aprendizajes verdaderamente significativos en la conceptualización e interiorización del uso lingüístico, a través de estrategias concretas y aplicaciones funcionales.

En el sistema de la lengua hay dos aspectos muy relacionados con la expresión y la comprensión: la ortografía, un conjunto de normas que rigen la representación escrita o el código gráfico de la lengua, y la semántica, la interpretación de los signos lingüísticos y de su significado, mediante actividades convencionales (actividades mecánicas, donde el vocabulario aparece con escasa o ninguna contextualización), actividades lúdicas (actividades mecánicas y poco contextualizadas, aunque motivadoras al incorporar el juego y su realización en pequeños grupos), actividades contextualizadas (actividades donde las palabras aparecen dentro de su contexto), actividades realias (actividades motivadoras por su uso funcional), actividades de constelaciones (actividades para identificar el vocabulario de forma cooperativa, inductiva y dinámica) o dramatizaciones (actividades de carácter globalizador del lenguaje). Para obtener un buen proceso de aprendizaje de la ortografía y la semántica va a ser fundamental cambiar el aprendizaje memorístico por la asimilación a través de la lectura y la observación, ya que el trabajo y el dominio ortográfico se apoyan en la atención, la memoria visual, la motivación y el uso funcional de la escritura, pudiendo encontrar dificultades ortográficas en las grafías, en la ortografía de la palabra, en la ortografía de la frase o en el uso del vocabulario.

Para plantear cualquier tipo de actividad, siempre se deberá considerar el siguiente proceso de trabajo, atendiendo al momento evolutivo-cognitivo, a las necesidades y a los intereses de los niños de diferentes edades, que como maestros debemos conocer y utilizar, y el Decreto 89/2014, de 24 de julio, por el que se establece para la Comunidad de Madrid el Currículo de Educación Primaria. 

Actividad de ORTOGRAFÍA: Textos secretos

Esta actividad consiste en escribir un texto atractivo donde los sustantivos aparezcan con las sílabas desordenadas, de manera que los niños tengan que reordenarlas para poder leer el texto correctamente.

Se planteará para 2º de Educación Primaria, ya que en 1º se comienza identificando los sustantivos en un texto. No obstante, cada grupo de alumnos será diferente, por lo que es una actividad que se puede adaptar a necesidades e intereses específicos, incluso a diferentes niveles de dificultad. Por ejemplo, esta actividad se puede plantear en el segundo y tercer ciclo incorporando diferentes tipos de palabras, como adjetivos o verbos, o aumentando el desorden de las palabras, cambiando las sílabas por letras.

1. PREPARACIÓN:

Objetivos específicos:

Þ    Diferenciar las letras y las sílabas de una palabra.

Þ    Ordenar las letras o las sílabas para formar palabras.

Þ    Identificar los diferentes tipos de palabras: sustantivos.

Para desarrollar este tipo de actividad en el aula creo fundamental conocer los intereses de los niños para que resulte motivadora y significativa. De esta manera, se van a proponer diferentes adivinanzas que se utilizarán de manera transversal para trabajar las Ciencias Naturales y la Lengua castellana, ya que siempre resultan muy interesantes y atractivas para los alumnos.

Preparando el material:

Para el desarrollo de esta actividad será necesario preparar textos cortos en los que se desordenen las sílabas de las palabras que sean sustantivos, para que los alumnos las reordenen y lean el texto correctamente. Se deberán tener en cuenta las dificultades y necesidades del grupo de alumnos, ya que se pueden desordenar las sílabas y reescribir con ese nuevo orden las palabras, o separar las sílabas con guiones para que puedan diferenciar las sílabas con mayor facilidad. Se indicarán las dos posibilidades en ejemplos posteriores.

2. PUESTA EN PRÁCTICA

Se iniciará la actividad partiendo de los conocimientos previos de los alumnos con respecto a la identificación de los diferentes tipos de palabras, en este caso de sustantivos, y la división de palabras por sílabas. Aunque los alumnos no parten de cero, sino que en 1º de Primaria se realizan actividades para trabajar esos conceptos y contenidos, no podremos dar por hecho que los alumnos recuerden los contenidos en ese momento. De esta manera, una actividad que funciona muy bien en el aula por su atractivo dinámico es contar una historia, pero no una cualquiera, sino una de la que puedan ser partícipes. Para ello, deberemos poner en juego nuestra capacidad de crear y ser creativos, y crear un cuento con el que puedan repasar qué son las sílabas, como se juntan para formar palabras y el tipo de palabras que pueden formar.

Una vez finalicemos la historia y su interpretación, los niños tendrán cierta curiosidad y motivación para realizar las actividades, por lo que se explicará que van a tener que leer unas adivinanzas cortas relacionadas con elementos de la naturaleza, e identificar y rodear los sustantivos de cada oración, y reordenarlas sus sílabas, ya que están desordenadas, para poder leer la adivinanza correctamente y encontrar su solución.

En este caso, la actividad que se propone es escrita, por lo que el papel del docente deberá centrarse en leer las adivinanzas en voz alta para explicar la actividad y resolver las posibles dificultades. La lectura de las actividades no es fundamental, pero creo que puede favorecer la atención y la comprensión de los ejercicios si se resuelven las dudas primero y se permanece en silencio durante la lectura individual. Si los alumnos tuvieran alguna dificultad en el momento de separar las palabras en sílabas, se recordaría que pueden chasquear los dedos para hacer las diferentes pruebas.

Ejemplos de actividades: aunque aparezcan las soluciones escritas, tanto los respectivos sustantivos como la solución final, tan solo es para presentar los ejemplos y entender la funcionalidad de la actividad. Los textos escritos que se entreguen a los alumnos no deberán contener las soluciones.

Þ    Blancas mipataslo/mi-pa-tas-lo (palomitas) que bajan del locie/lo-cie (cielo) y quedan en guaa/gua-a (agua) al tocar el losue/lo-sue (suelo). Solución: nieve.

Þ    Como el aldóngo/al-dón-go (algodón) suelo en el reai/re-ai (aire) flotar, a veces otorgo viallu/via-llu (lluvia) y otras solo medadhu/me-dad-hu (humedad). Solución: nubes.

Þ    Desde el adí/a-dí (día) en que nací, corro y corro sin cesar: corro de cheno/che-no (noche) y de adí/a-dí (día) hasta llegar al mar. Solución: río.

Þ    Vuela sin lasa/las-a (alas), silba sin cabo/ca-bo (boca), azota sin nosma/nos-ma (manos) y tú ni lo ves ni lo tocas. Solución: viento.

Þ    Su bezaca/be-za-ca (cabeza) es amarilla, siguiendo al sol, gira y gira, muchos comen sus taspipe/tas-pi-pe (pepitas) y dicen que son muy ricas. Solución: girasol.

3. EVALUACIÓN

Siendo una actividad objetiva, en la que solo puede haber una respuesta posible, se corregirán de manera grupal y se pedirá a los niños que expliquen cómo la han realizado y las estrategias que han seguido para resolver la adivinanza correctamente como, por ejemplo, chasquear los dedos para contar el número de sílabas de una palabra o realizar las diferentes combinaciones posibles hasta encontrar una que se adapte al contexto. De esta manera, las estrategias utilizadas por los que la han hecho bien podrían servir para enseñar a los que no la han resuelto o la han hecho mal, aprendiendo no sólo de los resultados correctos, sino también de un buen modo de obtenerlos.

Aunque se pueden evaluar y corregir las actividades de diversas maneras, creo que puede ser beneficioso y motivador que corrijan las adivinanzas en la pizarra los propios alumnos, con la supervisión del docente. Los alumnos podrán ir saliendo por turnos para escribir las palabras con las sílabas ordenadas correctamente, y si algún alumno no está de acuerdo, que salga también para escribir la opción que propone. Y, de igual modo con la solución final de la adivinanza. Sólo una de las dos opciones podría ser válida por lo que deberíamos analizarlas y deducir la norma ortográfica.

Una vez se haya finalizado la corrección de las actividades, se preguntará a los niños el grado de dificultad de la actividad y de las adivinanzas (alto, medio, bajo), y por qué les ha resultado fácil o difícil. También, se les preguntará si les ha gustado o no la actividad y por qué, para evaluar los intereses, motivaciones y capacidades de los alumnos para futuras actividades. Si en general les hubiera gustado el tipo de actividad, se podría proponer una votación con la que poder decidir la temática de las adivinanzas de la siguiente sesión o semana. No obstante, también será importante que los niños puedan identificar la funcionalidad de estas actividades: qué creen que han aprendido realizándola y para qué creen que sirven este tipo de actividades, ya que la mejor motivación es conocer la utilidad de las tareas. Cuando hayan hecho una lluvia de ideas general, y hayan realizado cada uno de ellos sus aportaciones, por pequeñas que sean, se completarán sus observaciones explicando los objetivos que se habían planteado inicialmente.

Asimismo, se utilizará una de las actividades lúdico-didácticas para el desarrollo de la ortografía, propuestas en el bloque de contenidos, para fomentar la atención, la memoria visual y, con ello, unos aprendizajes verdaderamente significativos. Esta actividad será “El semáforo”, en la que cada niño se preparará una caja con dos mitades o dos pequeñas cajas, una verde y otra roja. De esta manera, cada vez que cometan un error ortográfico, prepararán una ficha de papel y la pondrán en la cajita roja, y cuando aprendan la norma ortográfica que los llevó al error, podrán cambiarla a la cajita verde. Para ello, el maestro preparará un dictado cualquiera con las palabras trabajadas anteriormente en las adivinanzas, y cada niño hará su propia autoevaluación. El objetivo de esta actividad de autoevaluación es que los niños sean capaces de identificar sus dificultades para poder trabajar sobre ellas, al mismo tiempo que el maestro intenta favorecer nuevos aprendizajes.

Sin embargo, aunque los dictados puedan ser una buena actividad de evaluación al favorecer que el niño use el recuerdo inmediato para la norma y sus excepciones, no puede utilizarse como sustitución de las actividades previas de aprendizaje, porque no favorece de igual manera que el niño interiorice las palabras en su memoria visual.  

Finalmente, se utilizarán rúbricas de observación para analizar las fortalezas y debilidades de las diferentes propuestas y actividades.

Evaluación

Si

No

Observaciones

La actividad ha respondido a los intereses de los alumnos

 

 

 

La actividad ha respondido a las capacidades de los alumnos

 

 

 

Se han alcanzado los objetivos propuestos

 

 

 

1. Diferenciar las letras y las sílabas de una palabra

 

 

 

2. Ordenar las sílabas para formar palabras

 

 

 

3. Identificar los diferentes tipos de palabras: sustantivos

 

 

 

Se puede cambiar o adaptar la actividad para favorecer nuevos aprendizajes

 

 

 

Actividad de SEMÁNTICA: Quien busca, encuentra

Esta actividad consiste en seleccionar una lámina o una imagen en la que los niños tengan que buscar y encontrar el mayor número de palabras, ya sean sustantivos, adjetivos o verbos, que empiecen con una letra determinada.

Se planteará para 1º o 2º de Educación Primaria. No obstante, se podrá realizar en el segundo y tercer ciclo adaptando sus objetivos específicos y el nivel de dificultad de la actividad. Por ejemplo, en 4º o 5º se puede ampliar al tener que reconocer e identificar los tipos de palabra, y al tener que encontrar palabras que empiecen, contengan o acaben por una determinada letra.

1. PREPARACIÓN:

Objetivos específicos:

Þ    Identificar palabras que empiecen por una determinada letra.

Þ    Incorporar en la expresión oral vocabulario nuevo relativo a ámbitos cercanos.

Para desarrollar este tipo de actividad en el aula creo fundamental conocer los intereses de los niños para que resulte motivadora y significativa. De esta manera, se van a proponer láminas que puedan ser atractivas.

Preparando el material:

Para el desarrollo de esta actividad será necesario preparar láminas en las que puedan encontrar palabras que empiecen por diferentes letras, del tamaño suficiente para identificar elementos con cierta facilidad, ya que nos encontramos en edades tempranas. En el siguiente ejemplo, he elegido una imagen de dibujos de un zoológico, pero también se pueden preparar utilizando cualquier recurso web, como puede ser Canva, para dirigir la actividad hacia una grafía determinada. Cada niño deberá realizar las dos tareas, elegir una palabra que empiece por una letra, y encontrar una palabra en la lámina, por lo que deberá haber suficientes elementos para completar el círculo.

2. PONIENDO EN PRÁCTICA:

Para poder iniciar la actividad partiendo de los conocimientos previos de los alumnos con respecto a la identificación de elementos que empiecen por una determinada letra, será conveniente haber trabajado los contenidos de la lámina seleccionada. En la anterior, teniendo como tema principal el zoológico y los animales, se preguntaría a los niños qué conocen del tema y de los animales.

Conociendo todos los elementos que nos podremos encontrar en la lámina, se podrá comenzar la actividad con cierta curiosidad. Para ello, se darán unas indicaciones previas, ya que realizaremos la actividad sentados en círculo en el suelo a modo de puzle, es decir, entremezclando niño, niña, niño, niña.

Una vez estuvieran colocados, se explicaría la lámina con la que van a trabajar y la dinámica que seguirán durante la tarea, con unos turnos de palabra, y trabajando por cada dos alumnos, es decir, el primero con el segundo, el segundo con el tercero, etcétera. La actividad que se propone es oral, por lo que el docente deberá escuchar a los niños y mantenerse fuera del círculo para que puedan realizar la actividad de forma autónoma, aunque procurando atender a las dificultades y resolver dudas. Por ejemplo, de esta manera, el primer niño tendría la lámina, elegiría un objeto o un animal (sin decirlo en voz alta: el hipopótamo), y le diría a la niña de su izquierda que tiene que buscar una palabra que empiece por la letra H. Cuando la niña encuentre el animal en la lámina, lo dirá en voz alta, se levantará y escribirá en la pizarra la palabra para que no se repitan. Si un niño tuviera alguna dificultad para encontrar la palabra o no acertara por haber más de una palabra que empiece por la letra buscada, se podría dar alguna pista para que no se alargara lo suficiente la actividad como para que sea pesada.

3. EVALUACIÓN

Siendo una actividad objetiva, en la que solo puede haber una respuesta posible, se corregirán de manera grupal y se pedirá a los niños que expliquen cómo la han realizado y las estrategias que han seguido para encontrar la palabra correcta como, por ejemplo, buscando primero por las esquinas y los bordes para ir avanzando hacia el centro. Y cómo y por qué han escrito las palabras en la pizarra de una manera determinada, por ejemplo, escribiendo la palabra hipopótamo con H. De esta manera, las estrategias utilizadas por los que la han hecho bien podrían servir para enseñar a los que no la han resuelto o la han resuelto con dificultad, aprendiendo no sólo de los resultados correctos, sino también de un buen modo de obtenerlos.

Aunque se pueden evaluar y corregir la actividad de diversas maneras, creo que puede ser beneficioso y motivador que se corrijan en la pizarra por los propios alumnos, con la supervisión del docente. Los alumnos observarán las palabras que se han escrito en la pizarra, y si alguno no está de acuerdo, saldrá también para escribir al lado la opción que propone. Sólo una de las dos opciones podría ser válida, por lo que deberíamos analizarlas entre todos para ver qué opción se ha escrito correctamente.

Una vez se haya finalizado la corrección de las palabras, se preguntará a los niños el grado de dificultad de la actividad (alto, medio, bajo), y por qué les ha resultado fácil o difícil. También, se les preguntará si les ha gustado o no la actividad y por qué, para evaluar los intereses, motivaciones y capacidades de los alumnos para futuras actividades. Si en general les hubiera gustado el tipo de actividad, se podría proponer una votación con la que poder decidir la temática o el contexto de las láminas de la siguiente sesión o semana. No obstante, también será importante que los niños puedan identificar la funcionalidad de esta actividad: qué creen que han aprendido realizándola y para qué creen que sirven este tipo de actividades, ya que la mejor motivación es conocer la utilidad de las tareas. Cuando hayan hecho una lluvia de ideas general, y hayan realizado cada uno de ellos sus aportaciones, por pequeñas que sean, se completarán sus observaciones explicando los objetivos que se habían planteado inicialmente.

Asimismo, se seguirá utilizando las actividad lúdico-didáctica para el desarrollo de la ortografía, propuesta en el bloque de contenidos, para fomentar la atención, la memoria visual y, con ello, unos aprendizajes verdaderamente significativos. Esta actividad era “El semáforo”, en la que cada niño se preparó una cada con dos mitades o dos pequeñas cajas, una verde y otra roja. De esta manera, cada vez que cometieran un error ortográfico, preparaban una ficha de papel y la pondrían en la cajita roja, y cuando hubieran aprendido la norma ortográfica que los llevara al error, podrían cambiarla a la cajita verde. Para ello, el maestro preparará un dictado cualquiera con las palabras trabajadas anteriormente con la lámina y en la pizarra, y cada niño hará su propia autoevaluación. El objetivo de esta actividad de autoevaluación es que los niños sean capaces de identificar sus dificultades para poder trabajar sobre ellas, al mismo tiempo que el maestro intenta favorecer nuevos aprendizajes.

Sin embargo, aunque los dictados puedan ser una buena actividad de autoevaluación al favorecer que el niño use el recuerdo inmediato para la norma y sus excepciones, no puede utilizarse como sustitución de las actividades previas de aprendizaje, porque no favorece de igual manera que el niño interiorice las palabras en su memoria visual.

Finalmente, se utilizarán rúbricas de observación para analizar las fortalezas y debilidades de las diferentes propuestas y actividades.

Evaluación

Si

No

Observaciones

La actividad ha respondido a los intereses de los alumnos

 

 

 

La actividad ha respondido a las capacidades de los alumnos

 

 

 

Se han alcanzado los objetivos propuestos

 

 

 

1. Identificar palabras que empiecen por una letra determinada

 

 

 

2. Incorporar en la expresión oral vocabulario nuevo relativo a ámbitos cercanos

 

 

 

Se puede cambiar o adaptar la actividad para favorecer nuevos aprendizajes

            Conclusiones
Aunque en esta nueva entrada y propuesta tan sólo se han desarrollado dos actividades, una de tipo ortográfico y otra de tipo semántico, hay infinidad de variedades que se pueden llevar al aula para identificar el modo por el que mejor aprende nuestro grupo de alumnos, e incluso realizar adaptaciones para diferentes edades, intereses, necesidades y nivel de desarrollo cognitivo. Sin embargo, aunque podamos utilizar la evaluación de las actividades como estrategia para identificar las actividades con mejores resultados para procurar unos aprendizajes cuanto más significativos, es un buen momento para que los alumnos también realicen esta evaluación con el docente, ya que puede beneficiarlos en el futuro para las técnicas de estudio.
             

Asimismo, creo que estas actividades ofrecen unas orientaciones metodológicas para el desarrollo de propuestas didácticas muy sencillas, con las que seguro que no nos olvidamos algo importante, así como las principales dificultades que pueden encontrar los niños durante su proceso de aprendizaje.

Referencias bibliográficas

Labajo, I. (2021). Didáctica de la Lengua española. 

Comunidad de Madrid. (2014). Decreto 89/2014, de 24 de julio, del Consejo de Gobierno, por el que se establece para la Comunidad de Madrid el Currículo de la Educación Primaria.


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